En el momento que una pareja
decide divorciarse, o separarse ya sea que estuvieran casados o no, lo hacen
por múltiples razones generalmente la más común es iniciar una nueva vida. Pero
esta medida, conlleva una serie de cambios a los que se somete no solo la
pareja en cuestión, sino también sus hijos menores En la mayoría de los casos ya sea por una disposición
legal para los menores de 5 años, o por una mejor situación para la crianza los
pequeños quedan en el que fue el hogar conyugal, con la madre.
Sin embargo, para el superior interés
del menor, hay que facilitar el contacto con el padre que se retira de la casa, y que los pequeños
sigan conservando el mismo nivel de vida que tenían antes del evento en cuestión.
Es por eso que si hacemos un acuerdo, logramos
- ·
Favorecer un fluido contacto de ambos
progenitores con los menores
- ·
Satisfacer las necesidades económicas en relación
a la mantención de los mismos
- ·
Organizar tanto la vida de los adultos como de
los pequeños, teniendo en claro días y horas que permanecerán con cada uno
- ·
Beneficiar el contacto de los pequeños los abuelos,
tíos etc.
- ·
Planificar vacaciones y salidas recreativas
- ·
Evitar situaciones en las que se tenga que
rendir cuentas a diario por los gastos.
Con la redacción
de un acuerdo, se establecen las nuevas normas para el entorno familiar tal y
como quedara conformado luego de la separación. De esta manera, son los padres,
con el acompañamiento de un profesional quienes deciden, ya que si no lo hacen
la Justicia
No deje su vida,
sus horarios y los de los niños al azar
No Permita que
las necesidades de sus hijos queden al arbitrio o voluntad del otro
Consulte a un
Profesional del Derecho de Familia
